Si no está en la gloria, se le parece mucho. Hablamos del momento que vive el Club Deportivo Alavés. Finalizada la temporada de manera feliz con una permanencia que llegó a complicarse durante el último tramo de Liga pero que Quique Sánchez Flores supo enderezar a tiempo hasta colocar al equipo en la 14ª posición, el Glorioso disfruta hoy de la etapa de mayor bonanza deportiva e institucional en su centenaria historia. La próxima campaña 26/27 será la décima temporada en Primera división de las 11 últimas, un logro nunca visto en Vitoria desde que se fundó el club allá por 1921.
Aunque en verdad no es necesario remontarse tan lejos. Hace apenas 15 años, en 2011, el Alavés penaba en Segunda B asfixiado por las deudas (más de 20 millones) y al borde de la desaparición como consecuencia de la desastrosa gestión de Dmitry Piterman (2004/07). Fue entonces cuando acudió en auxilio de la entidad Josean Querejeta, presidente del Saski Baskonia, que entró en el accionariado para salvar al club. A partir de 2014, con la creación del Baskonia-Alavés Group y dos ascensos de categoría en el siguiente lustro, da comienzo el periodo más sólido, exitoso y sostenible de la entidad. De ser un equipo ‘ascensor’ como tantos otros, con muchísimas temporadas alejado de los grandes salvo apariciones esporádicas, el Alavés pasa a estabilizarse en la elite del fútbol español, convirtiéndose en un fijo en Primera división.

10 de 20 temporadas en Primera
Basta con echar un vistazo al gráfico con toda la trayectoria histórica del club para tomar perspectiva y calibrar el gran momento del Glorioso. De 97 temporadas, 20 las ha disputado en Primera división, 38 en Segunda, 11 en Segunda B/Primera RFEF, 26 en Tercera división y 2 en Regional Preferente. Si tenemos en cuenta que la mitad de esas 20 campañas en la máxima categoría corresponden a las 11 últimas temporadas, el aficionado del Alavés tiene motivos para sentirse orgulloso de su equipo. Otro dato que demuestra a las claras su excelente salud es ese 12º puesto en la clasificación acumulada de la última década en Primera división. Con 380 puntos sumados a lo largo de las últimas 10 Ligas, donde llegó a acabar clasificado en el puesto 9 (2016/17), 10 (2023/24) y 11 (2018/19), el cuadro de Mendizorroza ocupa la 12ª posición, por delante de clubes históricos de nuestro fútbol que no han sido capaces de lograr esa estabilidad, como es el caso de Osasuna (puesto 13), Espanyol (14), Girona (15), Rayo Vallecano (16), Mallorca (18), Granada (21), Valladolid (22) o Cádiz (23).

Dirección deportiva coherente
¿Cuál es la fórmula que ha llevado al Alavés a trazar esta meritoria trayectoria en los últimos diez años? Sin duda radica en una gestión profesional y solvente tanto a nivel deportivo como, sobre todo, económico. En el apartado estrictamente futbolístico es obligado destacar la labor de una dirección deportiva coherente bajo la batuta de Sergio Fernández en perfecta simbiosis con las premisas del club, basadas en detectar valor y buscar jugadores susceptibles de revalorizarse, de bajo coste, recurriendo al mercado internacional y a cesiones muy meditadas. El Alavés no se vuelve a lo loco en el mercado buscando jugadores que queden por encima de sus posibilidades. Tiene muy clara su identidad y cuáles son sus fortalezas, que se fundamentan en la intensidad, el orden, el pragmatismo y la fuerza del bloque por encima de todo, y de esos parámetros no se aleja. En este sentido cobra relevancia la red internacional que ha ido tejiendo la entidad, creando sinergias con el NK Istra de Croacia y desarrollando jugadores foráneos a través de proyectos de formación que les permiten captar talento internacional joven y barato.

Cultura empresarial muy asentada
Pero sin duda el factor diferencial procede de la cultura empresarial que impuso desde su llegada el Grupo Baskonia-Alavés. La estabilidad presupuestaria y la inversión patrimonial diversificando su negocio en instalaciones, formación, universidad y eventos ha hecho del Alavés un caso extraño en el fútbol español. El proyecto Ondare, que aglutina la ciudad deportiva, la residencia y la universidad Euniz en un único ecosistema alrededor del Fernando Buesa Arena es la base sobre la que se ha erigido una estructura sostenible. La gestión económica de la entidad se rige bajo estrictos parámetros de salarios contenidos, fichajes baratos y ventas necesarias para que cuadren los balances temporada tras temporada y de esa manera la dependencia del dinero procedente de los derechos televisivos no sea tan acusada como en la mayoría de equipos. El club supo sacar lecciones del trauma que supuso la delicadísima situación financiera que vivió hace 25 años, en 2001, poco después de tocar el cielo con aquella mítica final de la UEFA ante el Liverpool, a cuyos protagonistas ayer mismo se homenajeó en Mendizorroza, para acto seguido descender a los infiernos del descenso a Segunda, la crisis institucional, una deuda económica enorme y el deterioro deportivo que aquella crisis desató.
Por suerte, hoy el gran éxito del Alavés no se basa en llegar a una final de la UEFA de manera puntual, pero tampoco es lograr el ascenso a Primera división. Su verdadero triunfo radica en el equilibrio. En conseguir que mantenerse siempre entre los mejores sea considerado algo normal, cuando no lo es. Y mucho menos en un deporte tan exigente como el fútbol donde muchos clubes históricos malviven atrapados en el caos diario y las urgencias permanentes. Frente a esos altibajos tan corrientes en el fútbol español, lo del Alavés durante los 15 últimos años es un fenómeno extraordinario.
