Cada verano se repite la misma escena en Vitoria-Gasteiz. Las piscinas municipales de Mendizorroza y Gamarra se llenan de usuarios durante los meses más calurosos, pero cuando llega septiembre vuelve a surgir la misma pregunta: ¿deberían permanecer abiertas más tiempo?
En los últimos años, el calendario de apertura se ha ido adelantando para adaptarse a las altas temperaturas de mayo. De hecho, las instalaciones municipales abren ahora antes que hace una década, una decisión motivada por el aumento de los días de calor al inicio de la temporada estival.
Sin embargo, el cierre apenas ha variado. Gamarra suele despedir la campaña a comienzos de septiembre y Mendizorrotza unos días después. Aun así, el Ayuntamiento ya ha experimentado en alguna ocasión con la ampliación de la apertura de la piscina olímpica de Mendizorrotza cuando la previsión meteorológica ha sido favorable.
La medida ha reabierto el debate entre los usuarios. Hay quienes consideran que, si las temperaturas siguen siendo propias del verano durante buena parte de septiembre, las piscinas deberían continuar abiertas. Otros, en cambio, creen que el calendario actual es suficiente y recuerdan el coste que supondría prolongar la temporada.
La pregunta vuelve a estar sobre la mesa: si el verano cada vez dura más, ¿deberían hacerlo también las piscinas municipales?
