Vitoria-Gasteiz guarda bajo sus pies una reserva de agua que pocos ciudadanos conocen. Se trata del acuífero cuaternario, una masa de agua subterránea que se extiende a lo largo de unos 90 kilómetros cuadrados y tiene un espesor medio de cinco metros, según la documentación del Ayuntamiento. Sus reservas se estiman en 25 millones de metros cúbicos al comienzo de los periodos de estiaje.
Su importancia va mucho más allá de la cantidad de agua que almacena. Este acuífero está relacionado con algunos de los espacios naturales más conocidos de la Llanada Alavesa, entre ellos Salburua. Cuando el terreno se satura, el agua puede aflorar a la superficie y formar zonas encharcadas, lo que ayuda a explicar la presencia de numerosos humedales en este entorno.
Sin embargo, esta reserva no puede considerarse una fuente de agua potable para la población. La contaminación por nitratos vinculada a la actividad agrícola ha afectado a su calidad. El acuífero también se recarga mediante la infiltración de la lluvia y de determinados arroyos y ríos. Un sistema subterráneo que, aunque permanece fuera de la vista, desempeña un papel importante en el equilibrio natural del territorio alavés.
