Las grandes letras vegetales de la plaza de la Virgen Blanca se han convertido en una de las imágenes más reconocibles de Vitoria-Gasteiz. Sin embargo, cuando se instalaron en febrero de 2012, no estaban pensadas para quedarse para siempre. Formaban parte de las iniciativas vinculadas a la celebración de la European Green Capital, el reconocimiento que recibió la capital alavesa por su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente.
La estructura, cubierta de vegetación y con el nombre de la ciudad, llamó rápidamente la atención de vecinos y visitantes. La plaza de la Virgen Blanca es uno de los lugares más concurridos de Vitoria y las letras encontraron enseguida su sitio entre las fotografías de quienes pasaban por allí. Su buena acogida hizo que lo que inicialmente iba a ser una instalación temporal terminara convirtiéndose en un elemento permanente del paisaje urbano.
Con el paso de los años, las letras han pasado de ser un recuerdo de aquel acontecimiento a convertirse en un punto de referencia para la ciudad. Su ubicación, en pleno centro, las ha consolidado como una parada habitual para turistas y vitorianos. Hoy cuesta imaginar la Virgen Blanca sin ellas: una instalación que nació con fecha de caducidad y acabó convirtiéndose en símbolo de Vitoria-Gasteiz.
