Pocos pintxos son tan reconocibles en Euskadi como la gilda. Aceituna, guindilla y anchoa. Tres ingredientes y un palillo que esconden una historia que mezcla gastronomía y cine. Su origen se sitúa tradicionalmente en Casa Vallés, un bar de San Sebastián, donde un cliente habitual, Joaquín Aramburu, conocido como Txepetxa, comenzó a combinar estos tres productos en un mismo palillo. Hasta entonces, se servían por separado.
La inspiración para su nombre llegó de Hollywood. En 1946 se estrenó Gilda, la película protagonizada por Rita Hayworth, y el pintxo acabó tomando prestado el nombre de su protagonista. ¿El motivo? La actriz interpretaba a una mujer atrevida y provocadora. La gilda, según la célebre descripción de la época, era «verde, salada y un poco picante». Una comparación que terminó bautizando uno de los aperitivos más populares de la gastronomía vasca.
Aunque nació en Donostia, la gilda también se ha ganado un lugar propio en las barras de Vitoria-Gasteiz. La capital alavesa cuenta con una arraigada cultura del pintxo y tiene en El Toloño, situado en la Cuesta de San Francisco, uno de sus establecimientos de referencia. Allí, este clásico sigue teniendo protagonismo. Casi ocho décadas después, la combinación demuestra que no hacen falta muchos ingredientes para conquistar el paladar.
