Hablar de Fournier es hablar de una de las empresas más emblemáticas de Vitoria-Gasteiz. Aunque hoy sus naipes se utilizan en todo el mundo, el origen de la marca se remonta a 1870, cuando Heraclio Fournier, nacido en Burgos en 1849, se trasladó a la capital alavesa para hacerse cargo de la imprenta y la librería de su cuñado, en la Plaza Nueva.
Fue allí donde comenzó a fabricar sus primeras barajas. Con el paso de los años fue perfeccionando el diseño y, junto a artistas como Emilio Soubrier, Ignacio Díaz Olano y Augusto Rius, dio forma a un modelo que acabaría convirtiéndose en la baraja más conocida de la firma.
En 1889 presentó la denominada Baraja Fundador, considerada el origen del diseño que todavía hoy identifica a Fournier. Un detalle que muchos desconocen es que el propio Heraclio aparece retratado en el As de Oros de aquella edición.
La calidad de los naipes permitió que la empresa recibiera premios en exposiciones internacionales y que su nombre traspasara fronteras. Con el tiempo, Fournier llegó a fabricar las barajas de casinos tan conocidos como el Las Vegas Hilton y consolidó su presencia en mercados de todo el mundo.
Más de 150 años después de sus inicios, la producción de naipes continúa en Vitoria-Gasteiz, desde la planta de Júndiz, manteniendo vivo uno de los productos más reconocibles de la historia industrial de la ciudad.
