18 septiembre 2026
Logo Gasteiz Bizi

Aquí vivimos Vitoria


El convento de Vitoria donde llevan huevos para pedir que no llueva

Fachada del convento de San Antonio

La tradición de ofrecer huevos a las Clarisas antes de una celebración se mantiene en el Convento de San Antonio, donde las religiosas aprovechan estas ofrendas para elaborar su repostería artesanal

Hay tradiciones que sobreviven al paso del tiempo y otras que, además, consiguen mantener intacta su parte más curiosa. En Vitoria-Gasteiz, una de ellas tiene como protagonistas a las Hermanas Clarisas, los huevos y el buen tiempo.

Antes de una boda, un bautizo o una celebración señalada, algunas personas llevan una docena de huevos al convento para pedir a las religiosas que recen para que la lluvia no haga acto de presencia durante ese día.

La costumbre está extendida por distintos conventos de Clarisas de España. En algunos lugares se mantiene la tradición de las llamadas «trecenas», en referencia a las ofrendas de trece huevos. Aunque el origen exacto de esta práctica no está completamente documentado, forma parte desde hace generaciones de la religiosidad y la cultura popular vinculada a los conventos de la orden.

Una historia que se remonta a 1247

En Vitoria, la tradición adquiere además una dimensión histórica. Las Clarisas están presentes en la ciudad desde 1247, lo que convierte su trayectoria en una de las más antiguas de la capital alavesa.

Su primera comunidad se instaló en un convento situado en el espacio que actualmente ocupa el Parlamento Vasco. Allí permanecieron alrededor de seis siglos, hasta que en 1851 se trasladaron a su ubicación actual.

El Convento de San Antonio, situado en la plaza del General Loma, ocupa el antiguo convento de los Franciscanos Recoletos y continúa siendo hoy el hogar de la comunidad de Hermanas Clarisas.

De la ofrenda a la reposteria

Los huevos que llegan al convento no se quedan únicamente en el terreno de la tradición. Las propias religiosas los aprovechan para elaborar repostería artesanal en su obrador.

De esta actividad han surgido algunos de los productos más conocidos de la comunidad, entre ellos tartas artesanales, el tradicional turrón de la abuela, empiñonados, pastas y otros dulces.

Los productos se pueden adquirir en el despacho del convento, situado en la plaza del General Loma, 7, en pleno centro de Vitoria-Gasteiz.

Si te ha gustado esta noticia puedes compartirla en tus redes

TE PUEDE INTERESAR