Baskonia ha decidido poner fin a la etapa de Paolo Galbiati al frente del primer equipo, y le sustituirá Perasovic en su cuarta etapa en el club.
La situación del equipo es compleja: colíder en la Liga Endesa (3-0) pero colista en la Euroliga (1-4). La rueda de prensa posterior a la derrota contra Dubai fue sorprendente y uno de los detonantes, ya que el técnico italiano parecía más centrado en justificarse que en lanzar un mensaje ambicioso sobre la máxima competición europea.
Uno de los motivos que más han pesado es la errática gestión de la plantilla. Markus Howard, uno de los jugadores más diferenciales del equipo en los últimos años, ha ido perdiendo protagonismo hasta llegar a no contar para el técnico. Paolo tampoco contaba con algunos jugadores como Clément Frisch, que ha visto como el técnico le dejaba en el banquillo en los últimos encuentros.
También ha pesado el mensaje que mandaba. Las últimas declaraciones del técnico transmitían una sensación de renuncia a la EuroLeague en pleno mes de octubre, algo que no encaja con la identidad de la entidad. Baskonia siempre ha competido contra rivales con mayores presupuestos y, siendo consciente de lo que implican esas limitaciones, ha sido su ambición y su carácter lo que le ha permitido alcanzar muchos de sus éxitos, un discurso pesimista que no cabe en un vestuario como el del Baskonia.
En cuanto al juego, el equipo encaja una media de casi 96 puntos por partido en esta EuroLeague, un problema estructural que ya se arrastraba ese lastre defensivo desde la temporada pasada: en los 43 partidos europeos con Galbiati, la media recibida ha sido de 93,4 puntos.
