Hace unos meses, La Unión, abierto desde 1910 y considerado el bar más antiguo de Vitoria-Gasteiz, bajó la persiana en la Plaza de España. Su cierre dejó vacía una de las esquinas más reconocibles del centro y reabrió una pregunta entre muchos vitorianos: ¿qué bares conservan hoy la historia de la ciudad?
Uno de los nombres imprescindibles es El Portalón, ubicado en un edificio del siglo XV en pleno Casco Medieval y considerado uno de los establecimientos hosteleros más antiguos del País Vasco.
También destaca Tolo, cuyos orígenes se remontan a comienzos del siglo XX y que muchos vecinos siguen identificando como uno de los grandes clásicos de San Martín.
En el centro de la ciudad continúa Oquendo, abierto desde 1958 y ligado a generaciones de cuadrillas, vermús y encuentros cotidianos.
Y completa esta ruta histórica el bar Deportivo Alavés, un local unido al club albiazul y convertido desde 1959 en símbolo de las tertulias futboleras y de las conocidas tortillas manchadas.
Más allá de su antigüedad, estos bares comparten algo difícil de conservar: seguir formando parte de la memoria colectiva de Vitoria y de las historias cotidianas de varias generaciones de gasteiztarras.
