Muchos creen que la imagen de la Virgen Blanca que preside la hornacina de la iglesia de San Miguel es la escultura histórica de la patrona de la ciudad. Sin embargo, la talla original dejó de estar en ese lugar hace casi dos décadas y hoy puede contemplarse en el Museo Diocesano de Arte Sacro de Vitoria-Gasteiz.
Se trata de una escultura gótica realizada en el siglo XIV, tallada en piedra caliza y considerada una de las obras más importantes del patrimonio artístico alavés. Durante siglos permaneció en el exterior del templo, expuesta a la lluvia, el viento y los cambios de temperatura, un deterioro al que se sumaron los daños sufridos tras un atentado en 1982.
Con el objetivo de garantizar su conservación, en 2007 la imagen fue retirada de la fachada y sustituida por una réplica, mientras que la pieza histórica pasó a exhibirse en el museo, donde se mantiene en unas condiciones adecuadas para su preservación.
Los trabajos de restauración también permitieron descubrir aspectos poco conocidos de la escultura, como que había sido repintada en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos y llegó a acumular hasta once capas de pintura. Un detalle que refleja la importancia que siempre ha tenido la patrona para la ciudad de Vitoria-Gasteiz.
